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El principal desafío que podemos asumir
en un viaje a México, será llegar hasta las
ruinas de Palenque. El sitio fue declarado Patrimonio Cultural
de la Humanidad en el año 1987. Si estamos interesados
en desentrañar los misterios de la civilización
Maya, Palenque, sigue siendo la fuente esencial.
Tenemos que llegar, primero desde Mérida
a la pequeña terminal de la ciudad homónima,
esto luego de un viaje cansador en ómnibus. Una vez
en la terminal nos subiremos a una combi colectiva y daremos
comienzo al camino de ascenso hasta las ruinas, el camino
rodeado de vegetación selvática. Este camino
y esta vegetación mantuvieron oculta a Palenque, desde
que fuera abandonada, en el año 900, hasta que fuera
descubierta, en 1746, por cazadores mayas.
En un claro de la selva, a pocos metros de
su entrada, el famoso Templo de las Inscripciones se pone
al descubierto, alberga los restos del rey Pakak II. En el
predio llamado La Gran Plaza, se levanta imponente el palacio,
sus funciones eran político-administrativas. En el
este, nos encontramos con el espacio ceremonial de mayor importancia
de la ciudad donde se asientan tres templos: el del Sol y
los de la Cruz y de la Cruz Foliada. Hacia el norte, atravesando
el Juego de Pelota, llegaremos hasta el Grupo Norte y el Templo
del Conde, que es llamado así, porque el conde Waldeck
vivió durante dos años, en 1833.
Luego de pasar varias horas recorriendo la
ciudad, dejarse impactar por los misterios y tratar de imaginar
cual fue el estilo de vida en ella, daremos fin al recorrido
en el Museo del Sitio, donde obtendremos, como cierre, la
interpretación final de la historia de esta enigmática
ciudad.
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