El
Calafate
El Calafate, es hoy uno
de los destinos turísticos más importantes que
tiene La Argentina, atrae a viajeros de todo
el mundo, deseosos de conocer El
Glaciar Perito Moreno.
Cuando el avión volteo, se presento
ante nuestros ojos el inmenso lago turquesa. Sobre el flotaba,
algo semejante a velas de color blanco.
Desde la privilegia vista de Lago Argentino,
que ofrece el Hotel Design
Suite, cuya estructura esta en perfecta integración
con el entorno, desde ahí descubrimos que no eran embarcaciones,
sino de trozos de hielo glaciares, que flotaban sobre las
heladas aguas del lago. La curiosidad, será el único
medio para liberarnos del poder hipnótico que provoca
el lago, recorrer este nuevo paisaje y descubrir la forma
de vida de sus 15.000 habitantes en este sitio donde las noches
de invierno son interminables y las del verano en extremo,
cortas.
Si, recorremos el Paseo Costero, podemos
obtener una completa panorámica de la ciudad, que se
nos presenta rodeada de montañas con sus picos nevados.
Sus casas de madera, con sus techos a dos aguas y pintadas
de brillantes colores rojo, verde, amarillo y naranja la convierten
en una postal “Naif”. Un cielo despejado y el
calor intenso (atípico de la zona) nos darán
el único indicio de la llegada de la primavera. Su
paisaje es extremadamente árido.
El camino, inicia un marcado descenso hacia
el lago, genera la ilusión de que terminaremos saltando
al vacio para aterrizar sobre la Isla Solitaria, semejante
a un antiguo fuerte a pocos metros de la costa. Un grupo de
flamencos y cisnes de cuello negro reposan sobre las aguas
de la Bahía Redonda. En invierno, su superficie se
convierte en la pista de hielo más grande de America
del Sur.
Con el lago a nuestras espaldas, nos dirigimos
camino al pueblo enfilando por la Av. Libertador, con un solo
y firme propósito, tomar el té en Borges &
Álvarez, este lugar es difícil de catalogar,
es bar, restaurante y librería, todo dentro de una
atmosfera mas que agradable.
Camino al Parque Nacional Los Glaciares,
que se ubica a 50 kms. del pueblo y luego de haber tomado
la ruta provincial Nº 11, la dura belleza patagónica
se manifiesta a lo largo de todo su recorrido. Frente a nosotros,
los cerros y a la izquierda la cordillera.
La fuerza de la naturaleza resulta abrumadora
cuando entramos al Bosque Andino Patagónico. Ingresar
a este bosque, es entrar al área protegida, donde el
camino da comienzo a un serpenteo entre lengas, guindos, ñires
y calafates. Vuelve a escena el Brazo Rico del Lago Argentino
que ahora acompaña con un color turquesa. Nos encontraremos
con gran cantidad de témpanos flotando sobre su superficie.
Nuestro primer encuentro, con el Perito Moreno,
se dará en Punta Banderas. Ya en el circuito, una placa
nos mostrara el texto que declaro al lugar Patrimonio Mundial,
este reconocimiento lo concedió en 1981, la UNESCO.
Llegando al balcón inferior, tuvimos
la dicha de ver y oír el desprendimiento de un gran
bloque de hielo cayendo al agua y acto seguido sentir un hormigueo
recorrer nuestra espalda. Cientos de flashes se dispararon
y gritos de emoción t exclamación se dejaron
oír en el silencio de la estepa patagónica.
Es inevitable acto seguido, no posar los ojos en la inmensa
pared de hielo esperando la repetición de semejante
espectáculo. El crujiente sonido de los hielos del
glaciar no dejara de escucharse durante el tiempo que permanezcamos
esperando un bis. Tuve la suerte de presenciar con escasa
diferencia de minutos, otros tres rompimientos. Pero, esto
no siempre es posible.
Después, zarparemos desde la Bahía
de las Sombras para navegar el lago, rumbo al Moreno. Este
lago, con una superficie de 14 mil kilómetros cuadrados
es el tercero del mundo.
Ya de regreso, desde la costa podremos disfrutar
de los témpanos que flotan sobre el lago. Ahí
descubriremos que el Lago Argentino es la cabeza de un enorme
pulpo, sus tentáculos, sus diferentes brazos y que
al final de cada uno están ubicados los glaciares Upsala,
Speghazzini, Onelli y Viedma.
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