Carcassonne

En el sur del país, al pie de los
Pirineos, Carcassonne conserva su deslumbrante arquitectura
medieval intacta.
Es la mayor ciudad amurallada que se conserva
en Europa. Su doble muralla concéntrica que esta compuesta
de 52 torres, oculta una ciudad medieval, bella y mágica
que fuera filmada en innumerables ocasiones. Fue un sitio
romano, hace 2000 años, la colonia Julia Carcasso era
el centro vigía del paso oriental de los Pirineos y
también terreno de luchas entre romanos, visigodos,
francos y sarracenos. Esto, puso a la ciudad en la necesidad
de ser protegida de los incesantes ataques enemigos con murallas
y torres.
Carcassonne, se ubica a
160 km de la frontera con España y a 90 km de la ciudad
de Toulousse, esta claramente dividida en dos por el rio Aude,
en su margen izquierda se ve l Bastide Saint-Louisa (o ciudad
Nueva), y en su margen derecho, La Cite, una adorable ciudadela
medieval.
En el siglo XIII, Felipe IX fundo la mitad
más nueva, como extensión de la ciudad amurallada.
La Cite, la mitad mas antigua, tiene mas 2000 años,
se levanta sobre una colina de 500 metros, es el verdadero
corazón de Carcassonne. En el recalan miles de turistas
de todo el mundo, que paseando por el sur francés,
región del buen vino y buen sol.
Las murallas
El ingreso a la Cité es atravesando
un puente levadizo. Le sigue la típica arquitectura
de la ciudad-fuerte que esta conformada por dos muros concéntricos,
el muro interior tiene aproximadamente 1.300 metros de largo
y el exterior unos 1.672 metros. Caminar entre las dos murallas
no es cualquier caminata, nos permite descubrir la evolución
en el arte en la construcción de fortalezas. Desde
cualquier lugar de Carcassonne tendremos un encuentro con
la arquitectura militar y religiosa de la Edad Media. La ciudadela
con sus angostas y sinuosas calles nos conduce a otros tiempos,
otras épocas. No es descabellado pensar que a la vuelta
de cualquier esquina nos toparemos con un caballero enfundado
en su reluciente armadura listo para cualquier batalla o alguna
doncella con un estrecho corsé.
La Cité tiene unos 200 habitantes
que llevan una vida ordinaria, más alla del mágico
entorno y, que es visitado asiduamente por el turismo. Los
habitantes de la Ciudad Baja con un perfil más bajo
se dedican a los viñedos.
Un foso y una muralla con nueve torres protegen,
al oeste de La Cité, al Castillo Condal. Este castillo
comenzó a ser construido en el siglo XII. Sus salones
exhiben una síntesis histórica de Carcassonne,
que va desde la antigüedad hasta el siglo XVIII.
Imperdibles de la Ciudad Vieja, la Basílica
de Saint Nazaire, de una mezcla de estilo gótico y
romano y también las torres de Vade o Tréseau.
Para el mes de julio, el Festival de la Cite convoca a artistas
de diferentes géneros en el magnifico teatro de piedra.
El puente viejo
Cruzando el rio, la Ciudad Vieja tiene otra
historia, es el centro administrativo, comercial y municipal
de Carcassonne. Su vecino, la Ciudad Nueva, bien merece una
recorrida a pie. Para ello tendremos que cruzar el puente
viejo que hasta el siglo XIX era el único punto de
unión entre las dos ciudades, para visitar la Capilla
de Notre Dame de la Santé, de 1523, el hotel de Murat
(actualmente, edificio municipal) o el Museo de Bellas Artes,
donde están en exposición obras de diferentes
escuelas europeas desde el siglo XVI hasta la actualidad.
La plaza Carnot, llama a sus caminantes con
sus colores y aromas intensos. Ahí encontraremos puestos
de fruta, flores y verduras procedentes del popular Mercado
de las Hierbas, se entremezclan turistas con vecinos locales
con un solo objetivo, comprar y vender en su feria. Salir
de esta feria, con una bolsa con productos bajo el brazo es
otra experiencia única, la puerta de salida tiene tan
solo 800 años.
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