El paraguas

Escrito por Redacción Categoría: General a septiembre 11th, 2008

Concebido, hace ya mucho tiempo, como resguardo de la lluvia, el cambio climático ha extendido sus servicios.

Se ha hecho popular con el nombre de paraguas. Este invento, en realidad nació no como protector para la lluvia, sino, del sol.

Los países hispanos, muchos años después, lo bautizaron como sombrilla y, fue considerado un adminículo de damas. La necesidad de protegerse del sol fue la excusa cortesana para que las mujeres lo sumaran a la moda. Un privilegio de la clase palaciega.

También, llamada “quitasol”, la sombrilla, nació, como nacen casi todas las cosas que tienen utilidad y bien valen la pena, en la China antigua. Ya por el siglo XI antes de nuestra era, los ricos y nobles de China solían protegerse del sol bajo sombrillas confeccionadas en seda o papel, la decoración de aquellas sombrillas tenían un valor ritual.

También, los asirios hace 2.600 años lo usaban para protegerse del sol que, seguramente calentaba tanto como hoy en día. Los podemos apreciar en los frescos de las tumbas y en los palacios de Tebas y Menfis, en Ninivé y también en los vasos pintados de Etrulia y de Grecia.

Llegado a Europa, el “quitasol” les hizo tomar conciencia a los europeos de su inutilidad. En el siglo XVI, los ingleses con su habitual ingenio lo transformaron en paraguas. Los jesuitas que caminaron por casi todo rincón del mundo, introdujeron el uso de la seda en su fabricación. Pero, iban a ser los parisinos quienes se encargarían de refinarlo.

Dicen, sin que esto pueda ser certificado, que fueron las damas francesas quienes tomaron la decisión de que no debía ser empleado indistintamente para protegerse del sol o la lluvia. Esto, dio comienzo a una competencia para obtener sedas mucho más finas y encajes más vaporosos que permitieran distinguir una sombrilla lujosa de una imitación. Por cierto, del plebeyo paraguas.

El tiempo y la moda terminan con las más sanas costumbres. Se usaron sombreros y sombrillas, pero, ciertos cambios de hábitos las fueron poniendo fuera de moda. El paraguas se volvió algo incomodo, solo bueno para perderlo. Llegaron los modernos impermeables que pretendieron destronarlo y terminar con su reinado.

Algo está cambiando en torno de este accesorio. No se puede decir si por la necesidad o quizás, una nueva moda, lo cierto es que el paraguas vuelve a reinar pero, como sombrilla. O, también se puede decir que las nuevas sombrillas parecen paraguas.

A partir del publicitado “agujero de ozono”, en vastas zonas del planeta regresaron, sin resquemores, los paraguas vestidos de sombrilla. Y, ahora sin distinción de sexo. Sobre todo, resultan ideales para zonas marítimas donde se asocian con un sol que martiriza. Estos nuevos paraguas dejaron atrás el solemne negro inglés y esas curvas victorianas, y como camaleones devinieron coloridos, vivos, chillones.

Sin importar para qué ni cómo, si es moda, no incomoda, hazte ya de un paraguas. ¡Pero, eso si, que sea colorido!


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